13. Los animales nos señalan a Dios

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La finalidad de los seres desprovistos de conocimiento también es una prueba más que apunta hacia un Creador. Los animales irracionales persiguen ciertos fines. La persecución y consecución de esos fines solo es atribuible a la razón. Un perro, un gato, un tigre, son animales irracionales, que persiguen sus fines como consecuencia de la razón de un ser racional, que no puede ser otro que Dios[1].

«Aun los animales de instinto más asombroso ignoran por completo la correlación de los medios con el fin»[2].

«Las cosas que no tienen conocimiento no tienden al fin sin ser dirigidas por alguien con conocimiento e inteligencia, como la flecha por el arquero. Por lo tanto, hay alguien inteligente por el que todas las cosas son dirigidas al fin. Le llamamos Dios»[3]

Los evolucionistas dicen que los animales están "programados" para obrar de una manera determinada. Surge inmediatamente la pregunta de quién los programó. Resulta evidente que la casualidad no tiene nada que ver y que hay un poder especial que gobierna esos comportamientos. La Teoría de la Evolución no puede explicar de dónde surge el comportamiento de los organismos vivos[4].

El piloto automático, que data de 1912, es sin dudas uno de los grandes avances del pasado siglo en materia de aviación. Esto es sin duda impresionante, pero, ¿Puede acaso compararse este invento de la técnica humana con las aves, que existen hace miles de años, y que no solo vuelan sin piloto, con una precisión absoluta, sino que además se alimentan ellas mismas, diseñan sus propios “hangares” (nidos) y además, fabrican nuevos “aviones” con solo calentar una pieza a 40º durante 21 días?[5]

Los ojos de los camaleones tienen unas condiciones anatómicas increíblemente sofisticadas. Los dos ojos pueden realizar movimientos independientes entre sí, pudiéndose mover aproximadamente 180º en el plano horizontal y 80º en el vertical. Alternan la visión de los dos ojos, obteniendo un enfoque sumamente preciso a diversas distancias y la información necesaria para poder cazar los insectos que hay a su alrededor[6].

El charrán ártico o golondrina de mar (Sterna paradisaea) viaja de polo a polo, llegando a recorrer más de 70.000 km. anuales, lo cual representa que en toda su vida realizará el equivalente a tres viajes ida y vuelta a la luna[7].

El cerebro del delfín es más grande que el humano. Poseen dos hemisferios, al igual que los seres humanos, que se dividen en cuatro lóbulos en lugar de tres. Se cree también que pueden ser capaces de usar los dos hemisferios de su cerebro por separado, ya que tienen fuentes de alimentación de sangre separadas, algo que es exclusivo para los delfines. También se ha comprobado que son capaces de mover los ojos de forma independiente, lo que lleva a suponer que el delfín es capaz de dormir solamente con uno de los lados del cerebro[8].

Incluso insectos tan insignificantes a simple vista como las cucarachas tienen capacidades sorprendentes: Pueden soportar una presión 900 veces superior a su peso corporal y salir ilesas[9]. También su rapidez es fabulosa: Alcanzan una velocidad de 5.4 km/h, que para nosotros puede parecer ínfima, pero que en realidad representa un recorrido de 50 veces la longitud de su cuerpo en un segundo[10]. También son capaces de contener la respiración por unos cuarenta minutos, y sobrevivir media hora debajo del agua[11].

En cuanto a las hormigas, el instinto parece ser más solidario que nuestro razonamiento en muchas ocasiones: Los ejemplares de la especie Matabele africanas se convierten en “enfermeras” de sus compañeras heridas. Sin esta atención, el 80 % de ellas moriría. El proceso es el siguiente: La hormiga que se encuentra herida secreta una sustancia química para llamar a sus compañeras, y estas la llevan de vuelta al nido. Una vez en el nido, las hormigas sanas lamen la herida de su compañera durante varios minutos. Los científicos afirman que lo hacen para limpiar la herida y aplicar sustancias antimicrobianas con la saliva, para reducir el riesgo de infección[12].

Las lombrices también presentan detalles asombrosos: Respiran a través de su piel, por el hecho de no tener nariz ni pulmones. Tampoco poseen orejas u ojos, sino que conocen el camino por medio de células sensibles a la luz y a los químicos[13].

 Los mosquitos llegan a realizar 800 aleteos por segundo. En palabras de Simon Walker, del departamento de Zoología de la Universidad de Oxford «los mosquitos utilizan tres técnicas aerodinámicas diferentes para sostener el peso de su cuerpo durante el vuelo. La primera es su vórtice delantero, presente en casi todos los insectos, aunque los mosquitos no son tan dependientes de él. Las demás son un vórtice posterior y de arrastre rotacional, que son estrategias nuevas en los mosquitos y que proporcionan los movimientos sutiles y precisos del ala al final de cada aleteo»[14].

Tampoco dejan de sorprender las enormes maravillas del colibrí. Con un tamaño de unos 5 a 20 cm. y un peso de no más de 10 g., realiza un promedio de 80 aleteos por segundo, aunque puede llegar a los 200 en igual período de tiempo. Puede alcanzar una velocidad de 150 km/h, logrando recorrer 200 veces la longitud de su cuerpo. Para hacer una comparación que grafique mejor esta particularidad, si trasladamos esta velocidad a los seres humanos, alcanzaríamos los 1.300 km/h.[15], tres veces la velocidad máxima alcanzada por un vehículo de Fórmula 1.

Y el ser humano ha tomado nota de estas maravillas para intentar copiarlas y adaptarlas a sus necesidades. Las innovaciones tecnológicas basadas en la naturaleza se conocen con el nombre de Biomímica, Biomimética o Biónica. Por solo citar algunos ejemplos, la Torre Eiffel imita al fémur humano, los puentes en suspensión están inspirados en los tendones, el tren bala, al cual los ingenieros rediseñaron la "nariz" inspirándose en el martín pescador, y así redujeron, tanto el ruido como el consumo de energía eléctrica[16]



[1] José Gaos: Obras completas. Universidad Nacional Autónoma de México. 2000.

[2] Antonio Royo Marín, O.P.: Dios y su obra, I. Ed. BAC. Madrid. 1963.

[3] Santo Tomás de Aquino: Suma Teológica I, cuestión 2, artículo 3.

[4] Harun Yahya (Adnan Oktar): El cariño entre los animales revela la obra de Dios.

[5] Enrique Neira, S.J. Ateísmo y creencia en Dios. Universidad Católica “Andrés Bello”, Universidad Javeriana. Caracas. 1978.

[6] L. Brunetti, L. Giandomenico, M. Millefanti: Los camaleones. Ed. De Vecchi. 2016.

[7] Elena Sanz: ¿Cuál es la migración animal más larga del mundo? En internet: https://www.muyinteresante.es/curiosidades/preguntas-respuestas/icual-es-la-migracion-animal-mas-larga-del-mundo

[8] ¿Los delfines son realmente inteligentes? En internet: http://www.delfinpedia.com/inteligencia-delfines/

[9] Por qué es tan difícil matar a una cucaracha. En internet: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/02/160209_ciencia_es_dificil_matar_una_cucaracha_ap 

[10] Cucarachas. En internet: http://blogs.elcorreo.com/labiologiaestupenda/2014/01/27/cucarachas-2/

[11] Datos curiosos relacionados con las cucarachas. En internet: http://www.cucarachapedia.com/datos-curiosos-relacionados-con-las-cucarachas/

[12] Revista Muy Interante México. Abril 2018.

[13] Misty S. Bledsoe: ¿Cómo respiran las lombrices de tierra? En internet: https://muyfitness.com/como-respiran-las-lombrices-de-tierra_13164580

[14] Solucionado el misterio del vuelo de los mosquitos. En internet: https://elpais.com/elpais/2017/04/24/ciencia/1493023478_198372.html

[15] José María Fernández Díaz-Formentí: Colibríes, maravillas de la fisiología animal. En  internet: https://formentinatura.wordpress.com/2012/07/30/colibries-maravillas-de-la-fisiologia-animal-hummingbirds-astonishing-animal-physiology/

[16] Amador Martos García: La educación cuántica. Un nuevo

paradigma. Ediciones Corona Borealis. Málaga. 2015.

Fragmento de mi libro En la Catedral y en el Laboratorio (2018)

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