Heridos

Libro: Apotegmas en el desierto (2014)

Porque la caricia de la vida es puñalada,
porque desayunamos aire pútrido,
porque adquirimos terrazas para contemplar
cielos de desolación.

Porque la gente juega a acariciarse con
las garras afiladas y una cínica sonrisa,
porque somos claustrofóbicos errantes
desterrados en la ciudad.

Heridos y solos,
heridos y muertos,
heridos por herencia,
heridos por obstinación,
heridos con manos de arcilla.

Porque nacimos justo en medio del temporal,
y somos animales salvajes vestidos de etiqueta,
hipotecando el presente, para una posteridad
de dientes apretados.

Porque en la fragilidad del aire se oye el
bisbiseo de profetas de doctrinas encapuchadas,
porque arrojamos pedradas al cristal
de la melancolía.

Heridos y condenados,
heridos y suicidas,
heridos y asfixiados,
heridos y soberbios,
heridos con dedos lluviosos.

Porque todos los días nos expulsan
del paraíso, con sangre, barro y
recuerdos en las rodillas;
cifras sueltas aprendiendo a caminar.

Porque hay varios millones de brazos
que parecieran sobrarle al sistema productivo,
temblando por la liturgia del exterminio
y su programada mezquindad.

Heridos y sin maquillar,
heridos luminosos,
heridos y pretensiosos,
heridos y prescindibles,
heridos con sonrisas mortecinas.

Porque las cañerías del pasado se
estremecen oyendo al futuro perforar el aire.
Porque la esclavitud y la complacencia nos
sirven como postre un trozo de hormigón.

Porque el estiércol baila en calles
de salvajes melodías, donde solo
quedan extraños que no se saben mirar,
ni saludarse, ni llamarse por su nombre.

Heridos y enjaulados,
heridos pero satisfechos,
heridos y temblando,
heridos y delatores,
heridos teorizando con nerviosismo.

Porque el rostro de la miseria
preanuncia la espalda del desastre.
Porque la estadística nos ha dejado
desprovistos de nombres propios.

Porque nadie se ha molestado en aclararnos
quien es nuestro oponente, implacable adversario
que con programas económicos patea cada
vez más lejos el rastro de nuestra dignidad.

Heridos y tumultuosos,
heridos y sin voz,
heridos y vulnerables,
heridos e intimidados,
heridos con el lenguaje mutilado.

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