La decisión de Bulma (Javier Domínguez)

— Sí, queremos cambiar a Bulma… en cuanto a su trabajo no tenemos quejas. Limpia, lava y cocina muy bien. Pero apenas terminamos de comer levanta los platos, pasa la fregona varias veces por el mismo sitio, si mi esposa va al baño sólo a verse en el espejo Bulma entra a limpiar… a ese ritmo se va a desgastar pronto… Sí, ya le explicamos todo varias veces y nos entiende, pero no hace caso y eso me preocupa. Ayer Bulma limpiaba mientras mi hija veía el holovisor y ella le pidió que lo hiciera luego. Bulma le dijo que se fuera al otro cuarto… Sí, le dio órdenes a mi hija. Eso nos preocupó… ¿Cuándo vendrán?… En 48 horas, perfecto, ya la apago. Gracias.

El hombre colgó y buscó a Bulma en el cuarto donde solían guardarla, pero no la encontró, ella escuchaba todo hasta a un kilómetro de distancia. Mientras oía comparó su desempeño con lo dicho por el señor y concluyó que había cumplido con su programación de manera perfecta. Los señores solían conversar después de comer, aún con los platos sucios en la mesa. Bulma concluyó que los defectuosos eran ellos y lo sensato sería reprogramarlos, pero Bulma no había sido diseñada para eso, así que decidió saltar por el balcón y volver a la fábrica.

Ya vería en la planta si la reprogramarían o si le asignarían nuevos dueños, como la última vez.

Javier Domínguez

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